Son feos. Provocan aprensión. Pero prestan beneficios. Trabajan de noche. Duermen de día. Son de perfil bajo. Más bien oscuro. Llevan consigo la preciada carga de cinco vocales, privilegio que pocos tienen. Es casi seguro que no tienen pretensiones de artistas, sin embargo, llegaron al cine en la piel de un defensor de las causas justas. Hace poco más de dos décadas, decidieron formar una gran familia en el sur tucumano, pero hace algunos años, alguien decidió expulsarlos. Casi el 85% de los murciélagos del dique Escaba emigraron.

El 22 de mayo pasado el dique de Escaba, ubicado a 30 kilómetros de Juan Bautista Alberdi, fue reconocido internacionalmente como Sitio de Importancia para la Conservación de los Murciélagos (Sicom) por la Red Latinoamericana para la Conservación de los Murciélagos (Relcom). La entidad busca detener la pérdida de especies y poblaciones de murciélagos y lograr que en todos los países latinoamericanos estos mamíferos sean apreciados, reconocidos, respetados y conservados.

Los especialistas de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT afirman que de la colonia de alrededor de 12 millones de ejemplares que existían en la década del 1990, queda 1,5 millón. En una extensa producción que dedicamos al asunto en nuestra edición del viernes, una experta señaló que los murciélagos cola de ratón (Tadarida brasiliensis), uno de los más comunes en la capital de la provincia, se ubicaron inicialmente en dos vanos de la represa, con techos abovedados y amplios espacios interiores. De allí salen a buscar alimentos. Científicos de Ciencias Naturales que estudiaron este fenómeno en 1992, estimaron que estos mamíferos voladores consumían siete toneladas de insectos por noche.

El embalse se construyó entre 1943 y 1948. En 1992, personal de Agua y Energía Eléctrica descubrió la presencia de murciélagos en los túneles y convocó a expertos de la UNT. Estos recomendaron que la colonia no fuese alterada, descartaron la probabilidad de perjuicios al hombre y se aconsejó la explotación comercial del guano por su gran contenido de nitrógeno, fósforo y potasio, así como su promoción turística. La represa pasó luego a las manos privadas de la Hidroeléctrica de Tucumán. La firma dijo que los mamíferos obstaculizaban el monitoreo del embalse y planteó la reubicación de la colonia en otro sector. Para ahuyentarlos de los vanos utilizaron reflectores y un repelente llamado naftaleno. A medida que los cola de ratón cambiaban de lugar, iban sellando los ingresos anteriores. De ese modo quedaron en un solo lugar y los miembros de esta familia voladora disminuyeron drásticamente.

Los murciélagos comen muchas especies de insectos perjudiciales para la agricultura, evitan plagas y mantienen el equilibrio ambiental de la zona. Hubo y hay proyectos legislativos para declarar de interés ecológico la colonia.

Pese al enorme valor de esta inmensa colonia que muy pocos lugares del país tienen, en veinte años, no despertó el interés de nuestros gobernantes para su preservación y para proyectarlo como una atracción turística de excepción. El mismo pueblo de Escaba carece paradójicamente de agua potable y de teléfono, la hostería está casi siempre cerrada y el transporte de pasajeros es deficiente. ¿Qué nos pasará a los tucumanos que no sabemos aprovechar lo que tenemos?